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Armando
del Arco
nace en Sobradillo (Salamanca). Estudia en diversas Escuelas de Arte
de Madrid y París, Reside muchos años en Francia, donde
ha desarrollado parte de su carrera artística. Así,
expone individualmente en las galerías Cimaise (1969, 1970),
L'Abbaye Aux Dames (1970) y Maison des Jeunes et de la Culture (1973),
París; Palacio de Congresos (1984) y Palacio de los Reyes de
Mallorca (1986), Perpignan; Espacio Clairefont, Touloges (1990); Sala
Javalquinto,Biarritz (1993). Participa también en numerosas
ediciones del Salón de Otoño, Grand Palais (1968, 1975-1978,
1988, 1990, 2002-2007), Salón de los Surindependientes (1969,
1991) y Salón de la Sociedad Nacional de B.A. (2002), de París,
así como en otras colectivas en Francia e Italia.
En España destacan sus exposiciones individuales
en la galería Novart, Madrid (1972, 1973); Sala Luis de Ajuría,
Vitoria (1972); Sala el Cercle, Girona (2000); Círculo de Bellas
Artes, Valencia (2002); Archivo Histórico, Toledo (2004) y
galería Orfila, Madrid (2007). Tiene numerosos galardones en
su haber, como el Primer Premio de la Exposición Provincial
de Ávila (1961); Mención Especial en Exposición
Anual, Deauville (Francia) (1990); Primer Premio de la Asociación
Catalana de Artistas Plásticos, Barcelona (1994); Primer Premio,
Fundación Gaceta de Salamanca (1998); Premio Focus, Sevilla
(1998); Primer Premio Bienal José David Redondo,Valladolid
(2000), entre otros.
José Marín Medina escribe sobre
su obra: La trayectoria de Armando del Arco tiene un capítulo
importante: su larga estancia en Francia lo que le hizo ser considerado
miembro de ese grupo de artistas españoles, tan difícil
de precisar, que llamamos Escuela de París. La importancia
de esa pertenencia (formativa, práctica y profesional) a la
cultura pictórica francesa es notoria,en la excelencia, en
la peculiaridad de su oficio y en ese sentido ornamental que denota
su obra. Sin embargo, por tendencia y por lenguaje, Del Arco no es
un pintor de la Escuela de París; ésta se distingue
por mantener siempre un carácter figurativo, por las influencias
que recibe de la estructuración cubista y de la libertad de
colorido de los fauves. Del Arco es un caso aparte, una singularidad,
un maestro hondamente individual, dueño de una paleta rica
y vibrante y, sobre todo, de unas maneras suntuosas en el tratamiento
del tejido plástico, es decir, en el hecho de determinar el
cuerpo de la pintura.
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