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Fernando
Rivas es licenciado en Historia
por la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1980 y 1983 estudia
pintura y dibujo en el estudio de Ángel Aragonés y,
entre 1995 y 1996, grabado en el Estudio de Grabado "Tres en
Raya" de Madrid.
Participa,
desde 1982, en exposiciones colectivas, exponiendo individualmente
en las galerías Surcos, Majadahonda (Madrid) (2004), Arteinformado
(2005) y Orfila (2006), de Madrid.
Victoria
Esteban escribe sobre su obra en el catálogo de la exposición:
Los temas de las pintura que Fernando Rivas
nos muestraen esta exposición caminan en tres direcciones
paralelas que, en principio, difícilmente podrían
establecer un diálogo entre ellas. Una nos lleva hacia el
mundo de los mitos clásicos que, precisamente por ese carácter
mítico, son eternos. Otra nos conduce hacia objetos o espacios
de marcado carácter simbólico, y que por ello también
trascienden la contingencia. Y la tercera dirección nos conduce
hacia un paisajismo que, en estas pinturas, claramente situadas
en unos espacios de abstracción, solo se detecta por la presencia
de un objeto sugerido o de una luz o un ambiente de marcadas evocaciones
atmosféricas.
Pero estos tres mundos temáticos están
cruzados por otros segmentos que cierran una cuadrícula y
establecen un tejido que da cuerpo a toda la obra. Estos segmentos
partirían de los supuestos estilísticos y formales
con los que Fernando Rivas realiza su pintura y de los recursos
plásticos que utiliza. Quizás el más explícito
sea la aparente espontaneidad en la ejecución del acto pictórico,
que da protagonismo al instante fugaz y al movimiento rotundo, reforzado
frecuentemente por la dureza del trazo de carbón que permite
ordenar las superficies y jerarquizar los espacios. Otro es la presencia
densa y constante de una materia de evocaciones terrestres que,
incluso, en la sutileza aérea de la serie Ícaros,
carentes de cualquier anclaje identificativo, está presente.
Y, por último, nos encontramos con una economía de
recursos plásticos y una gama reducidísima de colores
y tonos que conducen inevitablemente a lo que, en muchos de los
cuadros expuestos, se combine un esfuerzo de síntesis que
sitúa a esta pintura en unos espacios de claras referencias
minimalistas, con una energía expresiva que se expande con
evocaciones barrocas por toda la superficie hasta rebasar los límites
del marco.
Hay
veces en que el color, el trazo, los espacios y la materia, ordenados
en la superficie de la pintura, crean un sistema en el que los elementos
dialogan e interactúan, entonces el cuadro deja de ser una
representación para cobrar vida por sí mismo, es entonces
cuando: "cada palabra dice lo que dice y además mas
y otra cosa".
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