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Fernando
Texidor
se forma, entre 1953-57, en la Universidad de Harvard, Cambridge Mass.,
en la School of Design, siguiendo estudios de arquitectura con José
Luis Sert, y de dibujo, pintura y escultura con Feninger y Nivola,
obteniendo el grado de Bellas Artes. Continúa sus estudios
en Nueva York, en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de
Columbia (1957-58) y en la Arts Students League, donde estudia dibujo
con Georges Grosz (1958-59); en París, en la Academia de la
Grande Chaumière y con André Lothe (1959-62), y con
Pierre Clairin (litografía) en la Ecole de Beaux-Arts (1964-65).
Realiza su primera exposición individual
en Jason Gallery, Nueva York (1967), a la que siguen, entre otras,
las cebradas en las galerías Skira (1971) y Orfila (1988, 2010),
de Madrid; Tom Maddock Galery, Sitges (1973); Galería Carl
Van der Voort, Ibiza (1974); Sarrió, Barcelona (1976); Ateneo
(1987) y Sociedad Económica de Amigos del País (1991),
Málaga; Casa de Cultura, Palma del Río (Córdoba)
(1994); Can Festís, Riudebitlles Penedés (Barcelona)
(2001); Fundación Pablo Neruda, Santiago de Chile (2004).
Participa en colectivas en varios países,
como en las galerías neoyorquinas Balin Traube (1962), Whitehouse
(1967), Arras Gallery (1973) y en el Spanish Institute ("The
Language of the Fan", 1988); Galerie Epona, París (1964);
Bienal de Ibiza (1974); Festivales de Cultura de Asilah (Marruecos)
(1979, 1990); Bienal Internacional de Arte de Marbella (1979, finalista
en 1983, 1987); Arco 84, Madrid; Exposición Internacional de
Artes Plásticas, Barcelona (1984); "Otros Abanicos",
Colección Fundación Banco Exterior, Madrid (1985) y
Santander (1990); "Eros", Cortijo Bacardi, Málaga
(1989); "L'Albero di Carta", Sondrio (1995) y "Il Libro
ad Arte", Galería Gilibert,Turín (2000) (Italia);
Bienal d'Art Riudebitlles (Penedés) (2002); Grabado Andaluz,
Galería Krabbe, Frigiliana (Málaga) (2004), entre algunas
de las más destacadas.
Aníbal Alfaro escribe en el catálogo
de su actual exposición en la Galería Orfila:
La creación de un lenguaje propio parece
ser uno de los logros de los grandes artistas. En el caso de Fernando
Texidor, ya se trate de pinturas, grabados, relieves o esculturas
ejecutadas a través de sus múltiples vidas, Cambridge
y Nueva York en los Estados Unidos, París, Marruecos, Ibiza
y Barcelona, Málaga y Segovia, encontramos un lenguaje personal.
Vemos en su obra una estética reconocible y única forjada
por el artista en su empeño por crear un arte armónico
en el que intervienen, la intensidad de la vida, el paso del tiempo
y la destrucción y el cambio que genera, la naturaleza de la
materia misma, la luz siempre presente con toda su riqueza de matices,
y el color: un hallazgo deslumbrante en cada una de sus obras.
Texidor es un viajero que no hace turismo. Siente
la necesidad de vivir en cada lugar que visita. En cada uno de esos
sitios, la India, Nepal, Marruecos, Mali, Burkina Faso, Egipto, Vietnam,
Camboya, México, Chile, se compenetra con la vida misma del
lugar y extrae la esencia de su vida, los rituales, el color de la
tierra y de sus muros, el paso del tiempo. Estos motivos, colores,
grietas, telas, vienen a poblar sus obras que con su mirada y su mano
maestra transforma en obras de arte actual que logran que nos convirtamos
en testigos de un mundo rico en su diversidad y complejidad. Es por
eso que, aunque tenga un lenguaje propio que hace reconocible como
un Texidor cada uno de sus cuadros, es siempre diferente.
Existe en las pinturas-relieves de Texidor una forma
de entender el arte como la necesidad del ser humano de expresarse
para evocar la historia, la vida. Conviven en sus obras el anhelo
del hombre primitivo de expresarse en grafismos, el hombre de las
Cuevas de Altamira, el equilibrio armonioso de arte abstracto de la
Bauhaus, escuela de sus inicios normativos en Harvard, que hace que
sus obras expresen siempre el deseo de poner orden en el caos del
universo, de la historia, y también la necesidad de rescatar
el arte de los pueblos, esa expresión profunda y popular que
afirma la humanidad del ser humano contra la arbitrariedad de la deshumanización
en el arte. |
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