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Rosario
Alberdi presenta su segunda exposición en la galería
Orfila, tras la celebrada en 1993. La artista presenta su actual
obra con el siguiente texto que aparece en el catálogo de
la exposición:
Responder
a E. Munch.
Hola
E. Munch,
te cuento, que la ola del mar, canta al cielo pidiéndote
ayuda. El cuerpo del hombre grita a la mujer en su unión.
Munch, nos habla con "el grito" de su personaje.
Su persona, única persona, persona sola. No pesemos en lo
genérico, pensemos en la representación de la escena.
Solo, es la soledad individual, el uno, incapaz de unirse al dos.
Es la ausencia
de orden. Al ordenarse, por cualquier regla, el uno se relaciona
con el dos, y después con los otros, con lo otro, con el
tres, con el cuatro... entonces ya no es necesario gritar, aparecen
las reglas y el orden para relacionarnos.
Las matemáticas,
y la geometría, nunca pensarían en una ley de un 1,
el uno es infinito, con infinitas reglas, que existen, y que el
hombre, léntamente, descubre, para entender a la vida. Los
colores se unen por la geometría, por las proporciones, por
el contraste...
Incluso en el cristianismo, se abolió la soledad, al decir
Jesús de Nazaret: "allí, donde estéis
reunidos, dos en mi nombre, allí estoy yo",
palabras, probablemente, no recordadas, lo suficiente.
El dos, es la respuesta al uno, a la soledad, al grito.
En la naturaleza no existe la soledad, la vida lo inunda todo. Un
bosque tiene infinitos pobladores. En el mar conviven infinidad
de formas marinas.
Y todos ellos, juntos, sin soledad, unidos a las montañas
y a las sirenas, cantan al cielo... piden ayuda
Que les proteja del hombre, que los quiere
retirar, en geriátricos de animales, a los que llama zoológicos,
o acuarios. Que los quiere reproducir en probetas congeladas, olvidando
las leyes de la vida en la naturaleza. El hombre los ha convertido
en partes del árbol de la ciencia, ha olvidado su necesidad
de orden, con el dos, que es el hombre. Ningún científico
podrá mejorar o sustituir su equilibrio.
El árbol de la ciencia, es estéril.
La naturaleza es la geometría perfecta (Julián
Kalero). Es la gran alianza pendiente, después de la última
alianza con Dios, y en ella, el hombre es protagonista. El hombre,
que no dispone de las leyes de la vida, se sube al árbol
de la ciencia, y elabora mil teorías para controlar a la
naturaleza, creyendo que está a su servicio, y sin ofrecerle
ningún derecho a cambio.
La naturaleza, todavía, no grita; el grito es el sonido de
la guerra de los hombres, es la destrucción del grupo y la
desesperación del yo solitario, que sobrevive en el confort
de la tecnología, creyéndose dueño de la vida
y queriendo cotrolar la vida del otro, de los otros. Pero su grito,
en catarsis con el espectador, solitario, sólo produce el
ECO humano de la desesperación.
R.
Alberdi. Madrid 2007
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