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Santiago
Font
ha desarrollado gran variedad de trabajos dentro de las artes plasticas;
en el campo de la pintura ha mostrado su obra en exposiciones individuales
y colectivas como Arteko, Art Madrid, Espacio La Boca, de Madrid,
poseyendo cuadros suyos la Universidad Carlos III de Madrid. Desde
1990 se dedica regularmente al arte cinetico, en diversas facetas,
como la serie de once modelos recortables para construir en tres dimensiones
con todo tipo de objetos y figuras móviles, publicados en 1994
en el diario El País; la serie de seis móviles impresos,
encargo de Nestlé con ocasión de los Juegos Olímpicos
de 1996; además de las piezas escultóricas animadas
cinéticamente por medios mecánicos, como las que presenta
ahora en la galería Orfila.
Gonzalo Abril, catedrático de Semiótioca
de la Universidad Complutense, dice en su texto "Maquinaciones
poéticas de Santiago Font", entre otras cosas:
... En la interpretación del trabajo artístico,
la función de lo mecánico, lo maquínico, se restringe
por lo general al momento puramente instrumental, no al contexto de
la invención ni al resultado. En otras palabras, lo habitual
es entender la obra de arte como producto de las máquinas,
ópticas o de otro tipo, y no como máquina en sí
misma. Y sin embargo toda obra de arte es 'también' una máquina.
Por supuesto, una máquina semiótica
en la medida en que efectúa transformaciones que las representaciones,
de los modos de simbolizar, del sentido del espacio y el tiempo...
Pero también una máquina en su acepción más
general, como dispositivo que procesa energías psicofísicas,
por efecto de cuya intervención se transforman estados de la
materia, y sobre todo por las que las configuraciones historicas del
pensamiento y del lenguaje, las 'formae mentis', adquieren el nuevo
estaturo ontologico de acontecimientos, procesos sensibles, objetos
tangibles.
... En las obras de Santiago Font pueden leerse
algunas de estas herencias, efectos y afectos, incluida la ironía
respecto al culto maquínico. Puede leerse tambien la afición
al 'ready made', a la 'trouvaille', al objeto reciclado que encuentra
su resurrección simbólica en un medio imprevisto: como
el pequeño motor de un electrodoméstico que anima el
paso de un muñeco antropomorfo o zoomorfo.
... En casi todos los casos, la obra se anima para
mostrarse como una entidad intermedia entre el objeto y el sujeto,
entre lo "mecánico" y lo "vivo", pero justo
en la dirección contraria a la que cifraba, según Bergson,
el sentido de lo risible. Sorprendentemente, nada de esto contradice
el ejercicio a veces virtuoso de la pintura ni la evocación
de la representación clasica.
Pero más allá del control de las
variables mecánicas, pictoricas y escenográficas, los
objetos móviles de Santiago Font hablan frecuentemente de las
ingerencias del azar y de la respiración más honda de
la vida entre estruendo menudo de los pequeños motores.
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