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Vicente
Gutiérrez Tascón nació
en León, ciudad donde cursó estudios de dibujo clásico,
vidriera artística y cerámica. Posteriormente fue
becado por la Caja de Ahorros de León para continuar estudios
de pintura y escultura en la Escuela Nacional de Cerámica,
en la de Bellas Artes de San Fernando y en el Círculo de
Bellas Artes de Madrid.
Terminada esta época de formación, viaja a París
y muestra sus obras en varias exposiciones colectivas, al tiempo
que vive intensamente la vida artística de la capital francesa.
De vuelta a España, expone pinturas y esculturas en galerías
de su ciudad natal, Gijón, Oviedo, Ferrol, Valladolid, Madrid,
La Coruña... tanto en muestras individuales como colectivas.
Tras
una exposición de escultura en León y participar en
la I Muestra de Pintores Leoneses, viaja de nuevo a Europa, recorriendo
Francia, Italia, Portugal, Grecia e Inglaterra. Participa en varias
exposiciones colectivas en Bristol, Londres y en León, galería
Ausaga, con pintura y escultura, siendo seleccionado en el I Certamen
Nacional de Escultura de Valladolid.
Viaja
a México y muestra su trabajo en galerías de la capital
azteca.
Entre
1985 y 1988 expone en las galerías Bernesga y Ausaga de León;
Murillo y Nogal de Oviedo; Rafael de Valladolid; Echevarría
de San Sebastián y Zenhid, Kreisler, Sokoa, Heller, Grife&Escoda,
Carmen Andrade y Alfama de Madrid, tanto individual como colectivamente.
También en las galerías Herouet y Le Feuvre de París.
Participa
en la I Exposición de Escultores Leoneses.
Desde 1998, destacan las siguientes actividades: Exposición
Pintura y Escultura "Pintores Europeos", galería
Hiri, París; galería Arpa (indiv), Santillana del
Mar (1998, 1991); realiza un retrato del Rey Alfonso IX de León,
para el Parlamento Europeo. Galería Hiri (indiv), París
(1990); colectivas en varias ciudades. Galería Carmen de
Andrade, Madrid (1992); colectivas en varias ciudades. Galería
Tocre, Madrid (1994). 1995 a 2000, colectivas en varias ciudades
de España, principalmente de Castilla y León, y de
Francia. Galería Orfila, Madrid (2000, 2005, 2008,
2011). Galería Artis, Salamanca (2004, 2010). En 2006, colectivas
en Madrid y Salamanca y participación en la Bienal de Pintura
de Zaragoza. Sala de Exposiciones de Caja España de León
(2007). En 2009, colectivas en las galerías donde expone
habitualmente.
Antonio Leyva, de las Asociaciones Española e Internacional
de Críticos de Arte, director de la Galería Orfila,
escribe en el catálogo de la exposición:
En esta desnudez
halla el espiritual
su quietud y descanso.
Juan
de la Cruz
La paz y el reposo que el espiritual hallaba en la desnudez,
despojamiento y alborozo pero también escocedura, desamparo
y condenación, en la obra de Vicente Gutiérrez Tascón,
caldeado por púdicos deslumbramientos mediterráneos
en su "frenesí de luminosidad" tal adviertiera
el poeta Victoriano Crémer, se instalan con en verdad sorpredente
naturalidad. Con sorprendente, fervorosa y grata naturalidad.
Hecho singular en un mundo, el nuestro, que pareciera únicamente
regido por el delito y la desesperanza. Por la barbarie con que
nos solazamos en el orteguiano contorno inevitable que tan
despreocupados habitamos: Desgarro y materia soliviantada para el
expresionismo y la abstracción, turbiedad estremecida e hiriente
en la testificación de Francis Bacon o angustiada inquisición
aniquiladora para Lucian Freud, pintor éste con quien el
que ahora nos convoca, de no ser por su dilatada porfía con
el dolor que alumbra el misterio de la anunciación de cuanto
palpita y estremece -y por esa misma palpitación - pudo identificar
algunos de sus encardinamientos.
La calma y el sosiego, el apaciguamiento gozoso y ensimismado de
Gutiérrez Tascón, suponen un jubiloso contrapunto
de mesura y confidencialidad, de serenidad y deleite.
Estas contenciones aroman aquel "frenesí de luminosidad"
con un misticismo pánico y sensual, dichoso, terrenal. Son
el soporte, digamos intelectual, de un entendimiento "florentino"
de la forma y el espacio, argumentado por un esquematismo de asumida
ascendencia cubista, despojado, ajeno a toda tentación barroca,
de limpio y terso cromatismo.
Con tales elementos constructivos y de pensamiento, de vez en vez
asentados en mitologías de sutil filiación simbolista,
Vicente Gutiérrez Tascón, bien desde el plano, bien
desde los volúmenes exentos, recrea un universo cálido
y silente, de casi clandestina compostura poética.
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